OBRAS GANADORAS DEL XI CERTAMEN DE POESIA "MARIA ZAMBRANO".

18/03/2016

José Antonio López Escobar, galardonado con el primer premio por su poema titulado "Distancia", y Pablo Rodríguez Gómez, galardonado con el segundo premio por su poema "Abuela".

 

Ganadores del XI Certamen de Poesía "María Zambrano".

 

  José Antonio López Escobar, galardonado con el primer premio por su poema titulado "Distancia".

 

 

DISTANCIA

 

No te alejes,

quédate a mi lado,

aún hay tiempo de romper los miedos,

tejer los sueños

y recoger la vida.

 

No te alejes,

porque la costumbre

es aliada del olvido,

porque la huida

se arremolina con la nostalgia.

 

No te alejes,

la soledad no consuela el alma,

y la distancia

será un eslabón infranqueable.

 

No te alejes amor,

quédate y frótate conmigo,

que el calor de tu cuerpo

no sea una quimera,

que la fragancia de tu piel

no se extinga con el viento.

 

No te alejes,

quiero ver de cerca tu pelo alborotado,

tus manos acariciando un verso,

el equilibrio en tu sonrisa

y el amanecer en tu mirada.

 

No te alejes,

aunque se marchite el aliento,

aunque la luz se apague,

aunque se desplome el cielo,

aunque la tierra tiemble,

aunque tiemble el cielo.

 

No te alejes,

te abriré una flor,

te vestiré de primavera,

sabes que te quiero,

no siembres el silencio

y entrégate al sueño.

Aún estamos a tiempo,

sabes que te quiero.

 

Pablo Rodríguez Gómez, galardonado con el segundo premio por su poema "Abuela".

 

ABUELA

 

El sol se pone,

la luz del atardecer que entra por la ventana

deja escapar unos rayos de sol entre las persianas,

iluminando un triste trozo de queso viejo,

en una gruesa tabla de madera sobre la encimera.

 

La luz tenue que dejan traspasar las cortinas

lo inunda todo,

dejando un color sepia anaranjado

que transmite un sentimiento nostálgico.

 

Ella entra sumisa,

casi imperceptible,

que parece haber sido educada

en el arte del silencioso caminar.

 

La observo en su silla de mimbre

y comienza a cortar el queso...

 

Con sus manos callosas,

callosas y cansadas,

cansadas de todo lo que tuvo que aguantar

y yo lo veo en su mirada,

es la mirada de una mujer fuerte

que nunca cesó de luchar.

 

Muchas historias fueron contadas

pero ninguna más cerca de la realidad,

con las palabras que salen de sus labios

que no son más que la pura verdad.

 

Acostada entre grandes montones de paja

dormía entre benditas vacas,

mas éstas le daban calor

como la estufa de la que tú disfrutas en casa.

 

 

Lavar a mano no era nada complicado

puesto que no había nada que lavar,

cuando una niña lloraba por un vestido,

ella lo hacía por un trozo de pan.

 

Recuerda a su padre sordo,

y a su madre quedarse ciega,

pero eso a ella nunca le importó.

Sabía que podían escucharla y verla,

con la fuerza del corazón.

 

 

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